El corte con láser CO2 fue el estándar de la industria durante décadas y sigue siendo una tecnología viable para aplicaciones específicas. En un láser CO2, el haz se genera dentro de una mezcla de gases (principalmente dióxido de carbono) excitada mediante una descarga eléctrica. El haz infrarrojo resultante se refleja luego mediante espejos a lo largo de un trayecto óptico hasta la cabeza de corte. Esta tecnología es particularmente eficaz para cortar materiales no metálicos como madera, acrílico, plásticos y textiles, y también funciona bien en placas de acero suave más gruesas, donde puede producir un borde de corte muy liso. Sin embargo, en comparación con los láseres de fibra modernos, los sistemas CO2 generalmente consumen más energía eléctrica, requieren más mantenimiento del gas láser y de la óptica de espejos, y tienen una velocidad de corte inferior, especialmente en metales delgados y materiales altamente reflectantes como el cobre y el latón. El sistema de transmisión del haz también puede ser más susceptible a desalineaciones causadas por vibraciones o cambios térmicos. A pesar de estas limitaciones, los láseres CO2 siguen siendo valorados en talleres que procesan una amplia variedad de materiales más allá de los metales o en aplicaciones donde la suavidad excepcional del borde en secciones gruesas es el objetivo principal. Para determinar si una solución con láser CO2 o de fibra se adapta mejor a su operación, recomendamos contactar a nuestros expertos para un análisis comparativo basado en sus necesidades específicas.
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