El proceso de corte láser de metales es un método térmico sin contacto que utiliza un haz láser enfocado de alta densidad de energía para fundir, quemar o vaporizar el material a lo largo de una trayectoria predeterminada. El proceso comienza con una fuente láser, normalmente un láser de fibra, que genera el haz. Este haz se transmite luego a través de un cable de fibra óptica y se enfoca sobre la superficie de la pieza mediante un conjunto de lentes dentro de la cabeza de corte. Un gas auxiliar, como oxígeno o nitrógeno, se inyecta coaxialmente a través de una boquilla para expulsar el material fundido del corte y proteger los componentes ópticos. El oxígeno favorece una reacción exotérmica que aumenta la velocidad de corte en acero suave, mientras que el nitrógeno se utiliza para cortes inertes y obtener bordes limpios y libres de óxidos en acero inoxidable o aluminio. Los parámetros críticos que rigen el proceso incluyen la potencia del láser, la velocidad de corte, el tipo y presión del gas auxiliar, y la posición del punto focal respecto a la superficie del material. La selección óptima de parámetros depende del material y su espesor; por ejemplo, cortar una chapa de acero inoxidable de 1 mm requiere alta velocidad y baja potencia para minimizar la entrada de calor, mientras que cortar una placa de acero al carbono de 20 mm requiere alta potencia, velocidades más bajas y ayuda de oxígeno. El sistema CNC coordina con precisión el movimiento de la cabeza de corte respecto a la pieza, permitiendo la producción de geometrías altamente complejas con excepcional exactitud y repetibilidad. Para detalles técnicos sobre cómo este proceso puede aplicarse a sus materiales, comuníquese con nuestro equipo de ingeniería de procesos.
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